Qué hacemos

Impulsamos la producción de alimentos sanos, respetando la naturaleza y los procesos colectivos que sustentan la producción y distribución sobre bases más justas, para agricultores y consumidores.

Certificación participativa

La Red de Agroecología ha adoptado un programa de certificación participativo en red, donde productores y consumidores, junto a pequeñas empresas procesadoras y comercializadoras y organizaciones de asesoramiento técnico y promoción comparten la responsabilidad de construir un sistema de calidad confiable y a la vez apropiado para un desarrollo sustentable de sistemas de producción y distribución de alimentos.

El Programa de Certificación Participativa de la Red de Agroecología evalúa la calidad de los alimentos ecológicos . visitando regularmente a todos los agricultores y procesadores son para verificar que sus sistemas de producción cumplen con las normas de la agricultura ecológica. Esta evaluación las realizan Comités de Ética y Calidad regionales, integrados por consumidores, técnicos que trabajan en el sector y agricultores.

La confianza en el sistema es construida sobre bases sólidas, partiendo del convencimiento y compromiso de cada familia de productores rurales o cada empresa dedicada a la producción, procesamiento y/o comercialización de alimentos. Por eso el primer paso es adherir a la Declaración del Agricultor. Luego se van sumando otras miradas que suman confianza y hacen más transparente el sistema: consumidores organizados, técnicos, organizaciones locales. Finalmente el sistema está bajo las normas fijadas por las autoridades estatales competentes.

Promoción de mercados locales y circuitos comerciales de proximidad entre productores y consumidores.

El sector alimentario sigue una tendencia a la concentración en pocas empresas que necesitan simplificar sus productos, para lograr una distribución global. Los alimentos son vistos como mercancías, al servicio del aumento de las ganancias y no como un factor de salud, de disfrute y de cultura para la población.

Al separar a los consumidores de los productores la calidad de nuestra alimentación se empobrece y los beneficios de la producción son apropiados por grandes empresas en lugar de aportar al desarrollo local. Los sistemas de distribución globales son además ineficientes desde el punto de vista energético, dependiendo de recursos no renovables (petróleo) para movilizar las mercaderías.

La agroecología propone recomponer estos vínculos, eliminar pasos innecesarios en la cadena que vincula producción y consumo, lo que permite obtener alimentos más frescos, con mayor eficiencia energética, aumentando el valor agregado que circula localmente y sobre todo enriquecer culturalmente a los sectores urbanos que logran vincularse directamente con los agricultoras/es. Los consumidores dejan de ser receptores pasivos de productos para participar activamente en toda la cadena, visitando a los agricultores/as, gestionando canales comerciales o pasando a producir sus propios alimentos en zonas urbanas. Son también parte central de la certificación participativa de la Red de Agroecología.

Las herramientas para esto son múltiples: ferias de alimentos orgánicos en varios puntos del país, reparto de canastas a domicilio, cooperativas de consumo, grupos de productores que venden directamente en comercios minoristas, productores que gestionan puntos de venta, venta de alimentos orgánicos directamente en las chacras.

La cercanía de los mercados locales no sólo tiene que ver con la distancia geográfica sino con la posibilidad de establecer relaciones humanas más cercanas y más solidarias.

Promoción de sistemas de producción de alimentos sustentables.

Son crecientes los sectores sociales que demandan cambios en los sistemas dominantes de producción agropecuarios. Los agricultores familiares son la base social y cultural de los espacios rurales. En el mundo 9 de cada 10 explotaciones son de tipo familiar o campesina y aportan el 56% de la producción de alimentos. En Uruguay el 74% de los agricultores son familiares, sin embargo poseen sólo el 25% de la tierra y sufren un proceso de expulsión debido a que enfrentan dificultades socioeconómicas crecientes. Los consumidores reclaman a su vez por alimentos variados y accesibles, de buena calidad, frescos, sin contaminantes. La preocupación por la degradación de la naturaleza, la dependencia de recursos energéticos no renovables y los impactos del cambio climático interpelan al sector agropecuario desde una mirada ambiental. Hay por lo tanto una demanda social por el cambio. Sin embargo las instituciones agroalimentarias están diseñadas para un modelo que prioriza la ganancia, la acumulación de capital y no tienen respuestas a los desafíos de una población creciente en número y cada vez más exigente en acceder a una alimentación saludable.

La Red de Agroecología contribuye a este cambio apoyándose en los conocimientos de los agricultores y sus familias así como con la participación de los consumidores. A pesar de que la investigación, extensión y formación técnica – científica no está a la altura de estas demandas, es creciente el número de estudiantes, profesionales y científicos que suman sus aportes para una agricultura más sustentable. Articulando y conectando personas y organizaciones la Red de Agroecología promueve que cada vez más agricultores, más consumidores y más técnicos sean parte de una nueva agricultura.

En todo el país surgen experiencias de producción y distribución de alimentos que son la semilla de un modelo diferente: huertas urbanas, huertas orgánicas en escuelas, en centros de salud. Agricultores de los más diversos rubros y tamaños, con estilos de producción diversos (agricultura ecológica, biodinámica, permacultura y otras). Hay redes que conservan semillas criollas y variedades adaptadas a nuestras condiciones, grupos y personas que promueven el uso sustentable de nuestras plantas nativas, experiencias de conservación de nuestras praderas naturales o de manejo sustentable del monte criollo. Cooperativas y empresas que procesan alimentos orgánicos sin agregado de conservadores o aditivos alimentarios. Desde la Red de Agroecología queremos sumarnos y apoyar estos procesos de cambio, con los pies en la tierra y promoviendo procesos colectivos de fortalecimiento para llegar más lejos.

Incidencia en políticas públicas

La Red de Agroecología como tal y sus organizaciones miembros en particular participan en promover cambios en las instituciones que regulan la forma en que se desarrollan los sistemas alimentarios. Existen experiencias de trabajo local, pasando por la elaboración de propuestas nacionales o participando en ámbitos regionales o internacionales. Sin perder el contacto con el día a día de las personas, sus familias y sus ámbitos más cercanos comprendemos que es necesario asociarse para lograr cambios que permitan consolidar lo que hoy existe y avanzar en extender una propuesta de agricultura más sustentable y en la soberanía alimentaria del país. En particular se promueve dotar al país de un marco legal, del cual hoy se carece, para promover la agroecología y la agricultura orgánica en la producción y distribución de alimentos, la promoción del consumo, la educación, investigación y extensión.

Capacitación

Para mejorar la capacidad de llevar adelante la producción y la distribución de alimentos y aumentar la comprensión de los factores económicos, sociales y ambientales que los condicionan, hay que estar abierto a aprender continuamente. En una propuesta participativa como la de la Red de Agroecología todos podemos aprender y enseñar algo. Hay actividades de capacitación que se organizan por parte de la Red de Agroecología o están a cargo de algunos de sus miembros.

Encuentros

Cada dos años la Red de Agroecología realiza su encuentro nacional. Hasta el momento se han realizado cuatro encuentros: en Montevideo, Treinta y Tres, Colonia Valdense y Atlántida (Canelones) .

Además se realizan reuniones en cada regional, encuentros de agricultores y de consumidores.